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Cómo cocinar hígado sin que quede amargo

El secreto está en remojarlo en leche durante 30 minutos antes de cocinarlo y no pasarse con el tiempo de cocción. El hígado se vuelve amargo cuando se cocina demasiado o cuando no se le quitan bien las membranas y venas. Con leche fría, sal gruesa para limpiar y fuego alto por poco tiempo, queda suave y sin ese sabor metálico que tanto molesta.

Step by step

  1. Limpiar el hígado. Quita todas las membranas blancas y venas visibles con un cuchillo afilado. Corta en rebanadas de 1 cm de grosor máximo. Si quedan partes verdes o muy oscuras, córtalas también.
  2. Remojar en leche. Coloca las rebanadas en un bowl con leche fría que las cubra completamente. Deja reposar 30 minutos en el refrigerador. La leche neutraliza los compuestos que causan el amargor.
  3. Secar y sazonar. Saca el hígado de la leche y sécalo bien con papel absorbente. Sazona con sal y pimienta recién molida por ambos lados. No agregues sal antes del remojo porque endurecería la carne.
  4. Cocinar a fuego alto. Calienta una sartén de hierro o acero inoxidable a fuego alto con un chorrito de aceite. Cuando humee ligeramente, coloca el hígado. Cocina 2-3 minutos por lado, dependiendo del grosor.
  5. Verificar cocción. El hígado está listo cuando al presionarlo se siente firme pero con algo de elasticidad. Por dentro debe quedar rosado. Si se ve gris y seco, ya se pasó y quedará amargo.

Tips & troubleshooting

Variations

Questions

¿Por qué mi hígado siempre queda amargo aunque siga la receta?
Probablemente lo estés cocinando demasiado tiempo o a temperatura muy baja. El hígado necesita fuego alto y poco tiempo. También verifica que esté bien limpio de membranas, que son las partes más amargas.
¿Puedo usar otro líquido en lugar de leche para remojarlo?
Sí. Agua con sal, suero de leche, o incluso cerveza funcionan. La leche es la más efectiva porque sus proteínas neutralizan mejor los compuestos amargos, pero cualquier líquido ayuda a extraer la sangre residual.
¿Cómo sé si el hígado ya no sirve para cocinar?
Si huele muy fuerte a metal o amoníaco, si tiene manchas verdes o si la textura está muy blanda y se desmorona, mejor no lo uses. El hígado fresco debe oler apenas a metal y tener color rojo uniforme.
¿Se puede cocinar el hígado desde congelado?
No es recomendable. Descongélalo completamente en el refrigerador y luego sigue el proceso normal de limpieza y remojo. El hígado congelado suelta mucha agua y es más difícil lograr una buena cocción.

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